- Olga Arnau, concejala de ERC, confirma que dejará la política municipal en 2027
- La exalcaldesa comparte sus planes de futuro y su visión sobre los retos de Vilanova i la Geltrú

La exalcaldesa de Vilanova i la Geltrú Olga Arnau (ERC) ha confirmado que no se presentará a las elecciones municipales de 2027, según ha explicado en una entrevista concedida a Vilanova.blog. Arnau, de 59 años, inició su trayectoria en el Ayuntamiento en 2015 como concejala en la oposición y, en junio de 2019, asumió la alcaldía gracias a un pacto de gobierno con Junts y la CUP. Sin embargo, en los comicios municipales de mayo de 2023, ERC sufrió una derrota electoral y volvió a la oposición.
PREGUNTA ¿Ha decidido ya si volverá a presentarse o no como cabeza de lista de ERC en las elecciones municipales de 2027?
RESPUESTA: Lo tengo más que decidido. No quería presentarme a las últimas elecciones de 2023. Por una cuestión de tiempos, no había margen para buscar y preparar a otra persona y, así, sin margen de maniobra, pues dije que sí. Pero tengo más que decidido que no me presentaré en la próxima convocatoria electoral de 2027.
Mi intención, cuando me vinieron a buscar en 2015 para ir por primera vez en la lista de ERC, era que ocho años eran más que suficientes. Nunca me había atraído la política, lo que me atrae es Vilanova, por eso he estado involucrada en diferentes entidades.
Fue alcaldesa entre junio de 2019 y junio de 2023, ¿A qué se dedica ahora?
Durante mi etapa de alcaldesa tuve que cerrar mi empresa, que había convertido en una cooperativa. Al dejar de ser alcaldesa en junio de 2023, me quedé sin trabajo y estoy en el paro, esperando reinventarme y ver qué hago con mi vida. Ahora, como concejala de la oposición, he decidido que terminaré este proceso y lo terminaré bien. Será una etapa que cerraré.
Pero la gente de ERC no la presionará para que se vuelva a presentar, ¿a quién presentarán si no?
Del mismo modo que surgí yo, surgirá cualquier otra persona con ganas y energía. Yo creo que ya me he vaciado. Ya he aportado todas las novedades que podía aportar, todas las ideas, la frescura que tenía… Y tengo claro que esto no debe ser mi modo de vida y no lo será. Mi decisión de no presentarme está muy meditada.
¿Cómo recuerda ahora su etapa como alcaldesa, liderando un gobierno de coalición con Junts y la CUP, en plena pandemia…?
A mí me cuesta mucho dar un golpe en la mesa, ser autoritaria. Vengo del mundo cooperativo, donde siempre buscas consensuarlo y compartirlo todo. Y en política, te das cuenta de que no puede ser así, porque te comen, a veces incluso los mismos socios y los propios miembros de tu partido. Y fue complicado. Nos tocó enfrentar todas las situaciones inimaginables en política municipal: un «esclafit» en agosto de 2019, con la gran suerte de que ocurrió de noche y no hubo pérdidas humanas; luego los temporales Gloria, Filomena… Y después la pandemia de la covid-19. Y en febrero de 2022 estalló la guerra de Ucrania, con un gran impacto en los precios.
Mi etapa como alcaldesa fue una gran experiencia, sí, pero después de tanta adversidad, no quedan ganas de repetir.
¿Hacia dónde está mirando para reinventarse?
Si tengo la suerte de poder estudiar, estudiaré. Vengo del mundo de los números, pero siempre me ha gustado mucho la historia. No descarto estar en el ámbito del trabajo social y cooperativo porque me atrae el trabajo directo con las personas.
¿Cómo ve la gestión del actual gobierno de PSC-VEC?
En política local, con mandatos de cuatro años, los proyectos pueden retrasarse mucho. Empiezas a trabajarlos el primer año y, con suerte, los ves en marcha dos o tres años después, o incluso más tarde. Además, si hay un cambio de consejería en la Generalitat de Catalunya, donde debes negociar muchos proyectos, tienes que volver a empezar.
Ahora se empiezan a ver los frutos de algunos proyectos que iniciamos en el anterior mandato: el convenio con el Incasol, la recogida de residuos puerta a puerta para la hostelería, el proyecto de una nueva comisaría de Bomberos en la ronda Europa… También es cierto que en Cataluña hemos tenido muchos cambios de gobierno en cuatro años. Por otro lado, con el decreto de las Zonas de Bajas Emisiones impulsado por la Generalitat, he visto que desde Barcelona se toman muchas decisiones sin tener en cuenta las singularidades de los municipios del arco metropolitano. Yo prefiero decir “arco metropolitano” en vez de “corona metropolitana”.
¿No le gusta «corona» porque usted es republicana? He hecho un chiste fácil, disculpe…
(Risas). Diría que la expresión “corona metropolitana” da a entender que los otros municipios somos vasallos de los que están en el centro.
Pues hablando de coronas metropolitanas y vasallajes, los planes de la Generalitat también dicen que la conurbación Vilanova-Roquetes será una zona de crecimiento demográfico. ¿Cómo lo ve?
Es uno de los temas que me preocupa. Creo que con Gerard Llobet, actual concejal de Urbanismo (PSC), se puede trabajar bien, él piensa en clave territorial y tenemos una línea bastante compartida.
¿Qué tipo de línea?
Primero, que no deben ser ellos quienes nos digan qué podemos ser y qué no en Vilanova i la Geltrú.
¿Ellos?
El área metropolitana de Barcelona. Desde allí, defienden su interés, es decir, reducir la masificación del centro desplazándola a los municipios de alrededor. Pues yo creo que no se puede comenzar un municipio de esa manera, porque primero viene la gente antes que los servicios. Eso es un gran error. Se ha visto con el Centro de Asistencia Primaria de Baix-a-Mar: se diseñó para 9.000 personas, cuando se puso en marcha ya atendía a 11.000 y dos años después, a 19.000. Y dentro de pocos años, cuando se terminen esos grandes edificios que están construyendo en Pirelli-Mar, ¿tendrá que dar servicio a más de 20.000 habitantes? No está preparado para ello.
Ese es el error: crecer antes de tener los servicios bien definidos y listos para cuando la gente llegue. Dirán que eso es un despilfarro. No. Es previsión. Hay que prever cómo crecerá la ciudad para prepararla antes de que crezca.
En definitiva, no todo debe estar en sus manos. La ciudad también tiene mucho que decir sobre cómo y hacia dónde debe crecer, y sobre todo, con qué servicios. En cambio, nos están diciendo que como ciudad de la «segunda corona» nuestra función es absorber población de la metrópolis.
Durante los años en que fue alcaldesa y tuvo que negociar inversiones y proyectos con la Generalitat, ¿sintió que los intereses locales quedaban por debajo de los de la gran metrópoli de Barcelona?
Siempre. Sin embargo, quizás ahora veo el actual gobierno de la Generalitat más municipalista, con los socialistas, que antes.
En cualquier caso, ¿le preocupa que el futuro de Vilanova i la Geltrú se decida desde despachos en Barcelona?
Tengo la sensación de que no tienen muy en cuenta la opinión de la ciudad, y eso debería ser fundamental. Nuestro futuro debe decidirse aquí.
Ahora que se está revisando el Plan General de Ordenación Urbana, hay que tener muy claro qué Vilanova queremos. Aunque desde Barcelona digan que la ciudad debe crecer, nosotros debemos establecer límites y tiempos.
¿Los servicios necesarios incluirían un nuevo hospital en Vilanova?
¡Y tanto! Queremos un nuevo hospital. Llevamos demasiados años reclamándolo. A nivel de salud, nuestra área da servicio hasta Cunit y en verano la población se dispara. Ya va siendo hora, porque si miras cualquier capital de comarca, otras ciudades tienen su hospital de agudos en su propio municipio, no a 8 kilómetros. ¿Cómo es que seguimos así? Quizás los vilanovins criticamos mucho, pero luego nos conformamos con todo. Creo que ya hemos callado bastante.
¿Cómo afronta los dos años que le quedan como líder de la oposición? ¿Hará una oposición constructiva?
Desde el primer día. Me metí en política para trabajar, no para atacar a nadie. Debemos aportar ideas y ser constructivos. Siempre hay que criticar, porque eso te impulsa, pero debe ser una crítica positiva. No puedes destruirlo todo sin proponer nada a cambio. Eso es lo que seguiremos haciendo. Es nuestra manera de ser. Estamos aquí para ayudar, con voluntad de trabajo. Vilanova i la Geltrú está por encima de cualquier partido.
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