
Carmen Alcaraz, vecina de Vilanova i la Geltrú de 89 años, ha vuelto a ganar el pulso. Con el apoyo de la movilización popular, ha evitado por segunda vez que la echen de su casa en la Rambla Pirelli.
El primer intento fue el pasado 19 de enero, cuando los vecinos se sentaron ante su puerta para evitar que la sacaran de su hogar. Este lunes, 23 de febrero, a las 7:00 h, los Mossos d’Esquadra ya habían montado un cordón policial para alejar a los manifestantes a un centenar de metros de la vivienda, situada en el número 90 de la Rambla Pirelli.
Durante toda la mañana, cerca de 80 personas se han concentrado en la zona. Dentro del piso, Carmen se negaba a salir ante la comitiva judicial, la policía y los representantes de Gramina Homes, el fondo que se quedó la propiedad hace años. La familia insiste: Carmen fue víctima de “una estafa” y nunca ha podido defenderse ante un juez.

Despliegue policial y tensión en la calle
Los Mossos han desplegado seis furgonetas, incluyendo unidades ARRO de orden público, para blindar la calle. Aunque hubo gritos e insultos contra los agentes y los tres representantes del fondo inversor, no se registraron incidentes físicos. También recibieron críticas un par de cerrajeros que venían a cambiar la cerradura, si finalmente el desahucio se hubiera realizado. “Somos trabajadores y hemos venido a trabajar. A mí me mandan y voy, aunque esto no sea agradable”, respondió uno de ellos ante los reproches de los concentrados.
La alegría ha estallado a las 12:55 h, cuando se ha comunicado que el desahucio se paraba. La comitiva judicial se ha retirado y los Mossos han desmontado el operativo bajo una sonora protesta. El caso ha tenido un gran eco mediático, atrayendo incluso a equipos de TV3 y Antena 3 TV.

Desgaste físico y mental
A las puertas del edificio, Raquel Prats, hija de Carmen, ha agradecido el apoyo del Sindicat de l’Habitatge, la asociación 500 x 20 y la PAH. «Esta gente es la que te salva», ha dicho.
Carmen, que es diabética, tiene problemas respiratorios, movilidad reducida y se desplaza en silla de ruedas, se mantiene «muy fuerte» de ánimo. Sin embargo, su hija reconoce que todo este proceso está desgastando gravemente la salud física y mental tanto de su madre como de toda la familia. Su postura, aun así, es innegociable: «Esta es su casa, no ha habido juicio y de aquí no se va».
El desahucio no se ha ejecutado hoy porque no se presentó la ambulancia que debía trasladarla a una residencia en Valls (a 63 kilómetros) o a otra en El Prat de Vilanova, junto a Cubelles. Había una ambulancia en la calle, pero era del dispositivo preventivo de los Mossos.
El juzgado ha pospuesto la fecha del desahucio hasta el 20 de abril, cuando volverán con médico y ambulancia.

Raquel Prats también ha denunciado la situación del cuidador de su madre, un ciudadano cubano que se ha marchado «por miedo y presión». El viernes a última hora «le avisaron de que debía irse a las 22:00 h a un piso compartido o no le buscarían nada más».
Raquel Prats también ha querido dejar otros puntos claros sobre su situación: «Yo no vivo aquí con mi madre. Se lo he dicho al juez por activa y por pasiva: esta es su casa y vive con su cuidador. El juez dice que yo tengo a mi madre aquí para que no me echen y eso es falso».
La hija de la afectada también ha criticado el papel del Ayuntamiento en este proceso: «Dicen que nos han ofrecido muchas alternativas y que no las queremos, pero es falso. Hoy no ha venido nadie del Ayuntamiento aquí. Que quede claro que nunca hemos rechazado una vivienda: una residencia en Valls no es una alternativa. ¿Voy a enviar a mi madre sola a Valls si no tengo ni coche ni disponibilidad? Eso no es una solución; una alternativa real sería un piso en Vilanova: existe en la ciudad un edificio propiedad de la Generalitat cerrado y tapiado que podrían ser pisos de alquiler social«.
En un vídeo grabado por su hija, la propia Carmen ha enviado un mensaje de agradecimiento a los vecinos que han pasado toda la mañana frente a su puerta coreando consignas como «Carmeta, no estás sola».
En las imágenes se ve a Carmen hablando directamente a cámara: “Gracias a todas las personas que están en la calle. Estoy muy agradecida a todos. De mi casa no me echarán. Gracias por haber venido todos”.
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