Por Xavier Canalís, editor de Vilanova.blog

En el banco de madera de los jardines Francesc Macià, donde solía dormir Milan Kvapil, ya no quedan velas ni flores. Solo resiste una frase escrita a mano: “DEP MILAN”. Recuerda al hombre que durante diez años fue parte del paisaje del barrio de Sant Joan hasta que, la mañana del 11 de septiembre de 2025, apareció muerto a cuchilladas. Cuatro meses después, los vecinos de Vilanova i la Geltrú aún esperan saber qué pasó exactamente en este parque por el que pasan cientos de personas cada día.
Milan tenía 50 años, era checo y muchos lo conocían como “Messi”. Su rutina era previsible: se sentaba, ponía un vasito de plástico en el suelo y saludaba con timidez a quienes cruzaban la avenida Francesc Macià o entraban al barrio.
Varios jubilados que pasan la tarde en los jardines no dan crédito. Un crimen así, en un sitio tan concurrido. “Creo que, si en lugar de ese pobre hombre hubieran matado a alguien más conocido, ya habría algún detenido. Da la sensación de que, por ser un vagabundo, el tema ha sido olvidado por las autoridades”, lamenta uno de ellos.
A su lado, una mujer asiente: “Milan era muy tranquilo, no se metía con nadie. Hace muchos años que lo veíamos por aquí. Antes pedía frente a un supermercado y dormía en el banco. Se limitaba a poner su vasito, sin molestar nunca”.

La vida de Milan en la calle, ya de por sí dura, tuvo épocas muy malas. Algunos recuerdan haberlo visto semiinconsciente por el alcohol, tirado en el suelo y mojado por su propio orín.
Un hombre pasea a su perro a pocos metros de donde hallaron el cuerpo. Tampoco entiende que no haya detenciones cuatro meses después. Recuerda que Milan era alguien querido: “Mi hija trabajó en el supermercado de la avenida donde él pedía. Los empleados quedaron muy dolidos y le compraron una corona de flores”. El 13 de septiembre de 2025, dos días después del crimen, cerca de 200 personas se concentraron en los jardines para rendirle homenaje en un acto de la Asociación de Vecinos de Sant Joan.


Hermetismo y rumores
La investigación sigue en manos del Área de Investigación Criminal de los Mossos, que mantiene el hermetismo habitual. Aunque se especula con el apuñalamiento, la policía no ha confirmado el arma.
A falta de una versión oficial sobre qué sucedió aquella noche en los jardines Francesc Macià, los vecinos extraen sus propias conclusiones. La sensación generalizada en el barrio, repetida una y otra vez en conversaciones en la calle, es que el caso ha pasado a un segundo plano por la condición social de Milan.
Mientras tanto, la rumorología crece. Frente al banco de madera, una vecina se muestra convencida de que hubo dos implicados: “El cadáver fue arrastrado unos 20 metros desde el banco hasta los columpios. Una sola persona no podría haberlo hecho. Allí es donde los Mossos instalaron la carpa”. Otra residente se queja por la falta de luz en el parque público donde se cometió el crimen: “Por la noche, esto era la boca del lobo”.

La sombra del crimen de la maleta
Apenas nueve días después de hallar a Milan muerto, otro macabro descubrimiento sacudió a la ciudad. El 20 de septiembre, a solo 200 metros en línea recta, unos barrenderos encontraron una maleta junto a los contenedores de basura en la esquina de las calles Lepanto y Aigua. Dentro, el cuerpo descuartizado de un hombre. Los operarios vieron a alguien manipulando la maleta y avisaron a la Policía Local.
Gracias a la colaboración ciudadana, los agentes detuvieron al sospechoso esa misma mañana en una vivienda de la calle Lepanto. Era un joven paraguayo de 24 años que intentó huir saltando por un balcón. El detenido era compañero de piso de la víctima y ya era conocido por problemas de convivencia.
El giro más inquietante llegó el 17 de octubre. Según publicó el diario Ara, los Mossos sospechan que este joven, con antecedentes por lesiones graves en Sabadell, podría ser también el autor de la muerte de Milan. Se están realizando cotejos biológicos y análisis forenses. Además, se investiga si Milan sufrió una agresión sexual antes de morir.
Cuatro meses después, el sospechoso sigue en prisión, pero de momento solo está acusado por el crimen de la maleta.
Nadie ha sido acusado formalmente de la muerte de Milan Kvapil. En los jardines Francesc Macià, el banco de madera sigue vacío: casi nadie se atreve a sentarse allí por respeto al difunto. Mientras tanto, el barrio de Sant Joan continúa esperando respuestas.
Vilanova.blog ha contactado con los Mossos d’Esquadra para saber si hay novedades. La policía confirma que la investigación del caso de Milan sigue abierta, aunque de momento no pueden facilitar más información.
Sobre la línea de investigación policial que reveló el diario Ara -una hipótesis que apunta al detenido por el crimen de la maleta (20 de septiembre) como presunto autor de la muerte de Milan (11 de septiembre)-, los agentes no descartan esa posibilidad, pero de momento «no es oficial que ambos crímenes tengan relación», indican fuentes policiales.
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