Una carta de
Andrés Vara
Entre el Torrent de la Pastera y el hospital de Sant Antoni, hay un tramo de calle asfaltado de un salo carril, estrecho, sin acera, con vegetación salvaje y sin cuidar, que da acceso a la ronda Ibérica y que estaba cortado al tráfico de vehículos. Por aquí transitan personas paseando a sus mascotas, niños, padres con carritos de bebés, bicicletas, etc.
En diciembre se abrió el acceso a coches y motos: se retiraron unes pilones de cemento unidos por una cadena para que los vehículos pudieran acceder a ciertas calles, debido a las obras de asfaltado en las calles cercanas.
Las obras finalizaron, pero la calle sigue abierta. Ahora siguen transitando peatones, pero también coches y motos que bajan a toda velocidad. En ciertos tramos no caben vehículos y personas a la vez.





Desde el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú se dijo que, una vez finalizadas las obras de asfaltado, se volvería a cerrar, pero lo han desatendido y tampoco responden a las quejas por parte de los ciudadanos, hartos del peligro que supone este tramo.
¿Tendremos que esperar a que un coche a toda velocidad atropelle a un transeúnte, a una persona en bicicleta o un niño que iba en su patinete para ver una reacción por parte del ayuntamiento?
Andrés Vara
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