■ Gerard Llobet, concejal responsable de Urbanismo, Proyectos y Obras, apunta las claves urbanísticas y económicas ante el crecimiento demográfico que experimenta la ciudad

Vilanova i la Geltrú acaba de superar la barrera de los 70.000 habitantes y la población sigue aumentando. ¿Qué significa este crecimiento demográfico tan rápido y qué consecuencias traerá? En esta entrevista charlamos con Gerard Llobet, concejal responsable de las áreas de Urbanismo, Proyectos, Obras y Movilidad.
Acabamos de superar los 70.000 habitantes. ¿Está Vilanova i la Geltrú creciendo muy rápido?
En cifras redondas, la población de Vilanova i la Geltrú ha aumentado en 20.000 habitantes en las últimas dos décadas. Sí, es un crecimiento muy rápido. Es casi la población de Cubelles o dos tercios la población de San Pere de Ribes o Sitges.
¿Cuál es la primera consecuencia de un aumento demográfico de este tipo?
Este crecimiento se ha realizado con un gran esfuerzo municipal, pues ha significado más servicios públicos, equipamientos, infraestructuras, etc. Pero ha llegado un momento en que debemos reflexionar. Precisamente, en la revisión del Plan de Ordenación Urbanística Municipal (POUM), el crecimiento es uno de los temas que debemos debatir a nivel político.
¿Por qué?
La última revisión del plan general urbanístico de Vilanova i la Geltrú es del año 2001, que a su vez viene de un plan urbanístico del año 1983. Esos planes preveían un crecimiento muy importante para la ciudad, que ahora debemos repensar. Sobre todo si tenemos en cuenta lo que dice el Plan Director Metropolitano, impulsado por la Generalitat de Catalunya. El Ayuntamiento presentó alegaciones a dicho plan porque, entre otras cosas, en ese plan de la Generalitat dicen que Vilanova i la Geltrú debe ser un “núcleo de crecimiento potenciado”.
¿Y eso qué significa?
Significa que Vilanova i la Geltrú juega un rol de ciudad metropolitana. Desde el Ayuntamiento podemos estar de acuerdo con ese rol siempre y cuando se cumplan una serie de premisas.
¿Por ejemplo?
La primera de ellas, más dotación para servicios públicos y equipamientos. Aquí hay que poner énfasis en los aspectos relacionados con la salud: equipamientos sanitarios y nuevo hospital, nuevo centro de atención primaria, residencias, servicios de acompañamiento a la tercera edad… Sobre todo, teniendo en cuenta que vamos hacia un envejecimiento de la población. Hay que prepararse para ello.
¿Qué más debería preverse para una ciudad cuya población sigue aumentando?
Queremos acompañar el crecimiento del número de habitantes con un crecimiento de la actividad económica. Es decir, creación de puestos de trabajo. En los últimos años, se ha disparado la diferencia entre población residente y población ocupada que trabaja en la misma ciudad. Hay que buscar un nuevo equilibrio.
El problema es que ahora apenas quedan nuevos suelos para acoger industrias. Por eso, el crecimiento de Vilanova i la Geltrú debe priorizar la actividad económica, proveyendo nuevos terrenos para atraer empresas. En este sentido, vamos a tener noticias positivas en los próximos meses.
Otro polo de desarrollo económico estará relacionado con el campus universitario del ferrocarril, donde participan la UPC, Renfe y Adif.
Sin olvidar el puerto, donde también puede desarrollarse más actividad vinculada a la economía azul. Todos esos ejes deberán ser plasmados en el futuro Plan General.

¿Y para cuándo se podría aprobar el nuevo Plan General de Vilanova i la Geltrú?
Es una tramitación compleja y la media es de 5 a 6 años. Nosotros ahora estamos en la fase previa, de debates. Nos gustaría tener el primer avance a principios de 2025. Luego vendrían los trabajos de redacción, de modo que en 2027 podríamos tener ya sobre la mesa un documento que debería ser aprobado inicialmente por el Pleno del Ayuntamiento, lo cual podría suceder al final de este mandato o al principio del siguiente.
En todo caso, ¿la tendencia es que la población de Vilanova i la Geltrú va a seguir aumentando?
Sí, esa es la tendencia para la ciudad y para la comarca del Garraf. De hecho, como indicaba antes, el plan metropolitano de la Generalitat nos asigna ese rol. Por eso, desde el Ayuntamiento decimos que ese crecimiento no puede ser a cualquier precio, sino que debe ir acompañado de servicios públicos y equipamientos. Es decir, de recursos económicos. Por ejemplo, no podemos tener un territorio tan mal comunicado. Es una odisea ir en transporte público en las comarcas vecinas, a Barcelona o a Tarragona. Además, también creemos que el crecimiento demográfico se debe moderar.
¿El crecimiento se debe moderar porque vamos demasiado rápido?
Sí. Teniendo en cuenta que este año ya hemos superado la barrera de los 70.000 habitantes, resulta que las previsiones que la Generalitat tenía para Vilanova i la Geltrú se han quedado cortas. Seguramente, este crecimiento se ha visto influido por un efecto pospandemia. Es decir, tenemos una oleada migratoria metropolitana y, en cambio, el crecimiento vegetativo es cero.
Antes ha dicho que si la ciudad va a seguir creciendo necesitará más recursos. ¿Esperan que esos recursos lleguen desde la Generalitat?
Sí, al final es la propia Generalitat la que marca el desarrollo territorial. Por ejemplo, el plan territorial habla de la conurbación Vilanova-Roquetes y dice que los crecimientos futuros de la comarca se deben concentrar aquí. Pero está claro que esto debe tener una contraprestación. No puede ser que las comarcas del Garraf y del Baix Penedès estén creciendo a un ritmo tan fuerte y, en cambio, sean las dos comarcas catalanas a la cola de inversiones.
Debido a esa ola migratoria metropolitana. ¿Qué ocurrirá si no llegan esos recursos? ¿Qué pasará si no somos capaces de crear actividad económica? ¿Acabará Vilanova i la Geltrú siendo una ciudad dormitorio?
Evitar que Vilanova i la Geltrú sea una ciudad dormitorio es el reto que tenemos. Por eso es tan importante equilibrar puestos de trabajo y población residente en la ciudad. Ahora mucha población en edad de trabajar tiene que desplazarse fuera de la ciudad. Es cierto que estamos en un área metropolitana y es normal que haya desplazamientos por estudios, trabajo, etcétera, pero debemos buscar un reequilibrio entre población y puestos de trabajo. A través del planeamiento, tenemos la capacidad para resolverlo, conjuntamente con los municipios vecinos.
¿A qué se refiere?
Los polígonos industriales de la comarca del Garraf deben pensarse y planificarse desde un punto de vista supramunicipal. Eso también lo reconoce la propia Generalitat, que debería haber impulsado el Plan Director del Garraf hace 15 años y todavía no lo ha hecho. Si la Generalitat impulsa finalmente ese plan, los ayuntamientos estamos incluso dispuestos a ceder competencias urbanísticas. La pregunta es cómo orientamos esos polígonos hacia una economía más productiva, que genere puestos de trabajo de calidad. La coordinación con los municipios vecinos es clave.