Movilidad

El bus Vilanova-Barcelona llega a los 2.500 pasajeros diarios y se acerca al límite de su capacidad

En horas punta pueden faltar asientos y a muchas personas les toca viajar de pie
Pasajeros Bus Garraf, línea Vilanova I La Geltrú-Barcelona. Autocares. Mon-bus. Autocares Plana.
Foto: Bus Garraf

La línea de bus exprés.cat que cubre la ruta directa Vilanova i la Geltrú-Barcelona comienza a encontrarse al límite de su capacidad tras haber llegado a los 2.500 pasajeros diarios de lunes a viernes. Esto significa que en horas punta pueden faltar asientos y a muchas personas les toca viajar de pie.

La línea exprés.cat que enlaza la comarca del Garraf con Barcelona fue creada en 2015 por el departamento de Territorio de la Generalitat de Catalunya. Es decir, se trata de un servicio de transporte público (sujeto a una serie de regulaciones) que está operado por una empresa concesionaria.

Hasta 2019, esa empresa era Mon-Bus, si bien en noviembre de ese año fue absorbida por Plana, compañía que en la actualidad opera las rutas de bus directo entre la comarca y Barcelona bajo la marca Bus Garraf.

Salidas cada 15 minutos

Desde Vilanova i la Geltrú, de lunes a viernes, salen autocares directos cada quince minutos desde las 5:30 de la mañana hasta las 20 h que entran Barcelona por la Gran Vía (ruta e15.1). En total, 59 expediciones de ida y 59 de vuelta.

También hay otras 13 expediciones (ida y vuelta) que acceden a la capital catalana por la Diagonal (ruta e.15.2).

Según reconoce a Vilanova.blog un portavoz del departamento de Territorio de la Generalitat, «estamos trabajando con el operador para ver cómo podemos reforzar y mejorar el servicio. Es un corredor cuya demanda ha crecido mucho en los últimos años y existen problemas puntuales de capacidad».

La semana pasada tuvimos la oportunidad de visitar la base de autocares de Plana en Vilanova i la Geltrú, unas instalaciones al aire libre donde pueden aparcar un centenar de autocares.

Instalaciones de Plana en Vilanova i la Geltrú.

«El número de pasajeros ha crecido una barbaridad»

Estas cocheras se encuentran en el polígono industrial de la Masia Notari, junto a la fábrica Prysmian, al norte de la ciudad, y cuentan con sus propios talleres de mantenimiento y reparación, estación de combustible y oficinas.

Allí pudimos charlar con Xavier Almirall, jefe de servicio de Bus Garraf, quien confirma que «actualmente, estamos transportando a unas 2.500 personas/día en la línea Vilanova-Barcelona. El número de pasajeros ha crecido una barbaridad».

Esos 2.500 pasajeros diarios, según explica Xavier Almirall, es la media de lunes a viernes, sumando las personas que viajan en ambas direcciones. «El volumen está muy repartido, prácticamente al 50%».

Es decir, se estima que cada día laborable cerca de 1.250 personas de Vilanova i la Geltrú van y vuelven a Barcelona a bordo de los autocares Plana.

Según aclara Xavier Almirall, durante el primer año de la Covid se recortaron frecuencias de paso al descender el número de viajeros, en parte por la extensión del teletrabajo, «pero durante el último año, la demanda se ha ido recuperando progresivamente y en la línea exprés Vilanova-Barcelona ya estamos al 100% de los servicios previos a la pandemia«.

Sin embargo, la línea se encuentra ahora «muy al límite por capacidad de los vehículos», dice el jefe de servicio de Bus Garraf.

Pasajeros en un bus Vilanova-Barcelona.
Los conductores solo pueden vender billetes sencillos. Los abonos se venden en varios estancos de Vilanova i la Geltrú.

Pasajeros que viajan de pie

Y es que a pesar de que el servicio está reforzado en horas punta (con dos autocares que salen al mismo tiempo en determinadas franjas horarias y utilizando vehículos extra-largos, algunos de ellos articulados) sigue ocurriendo que en esas horas de máxima demanda a varios pasajeros les toque viajar de pie por falta de asientos, tanto a la ida como a la vuelta.

Respecto al hecho de que los autocares puedan llevar pasajeros de pie en trayectos interurbanos, es una cuestión que varía en función del modelo de vehículo, según aclara Xavier Almirall. «Depende de los pesos y homologaciones», dice.

En todo caso, el número de pasajeros sentados y de pie que puede transportar un determinado autocar está especificado en un cartel situado encima del conductor, una información que los usuarios pueden ver cuando acceden al vehículo.

Dependiendo del modelo, un autocar puede llevar un cierto número de pasajeros de pie en trayectos interurbanos.

Mantenimiento y renovación de vehículos

Cuando la semana pasada estuvimos visitando las instalaciones de la empresa Plana en Vilanova i la Geltrú, también preguntamos a Xavier Almirall acerca de dos averías que días atrás habían presenciado lectores de Vilanova.blog.

Todos los vehículos de Bus Garraf están equipados con un sistema de geolocalización y según confirma el jefe de servicio, uno de los incidentes ocurrió el viernes 13 de mayo, a las 5:30 de la mañana, cuando uno de los vehículos pinchó una rueda en el peaje de la autopista. La otra avería afectó a la semana previa a los amortiguadores de un bus, lo que generó un viaje bastante incómodo a los pasajeros.

«Estos hechos fueron puntuales y no tuvieron nada que ver con el mantenimiento de los vehículos, que llevamos a rajatabla en nuestro taller propio», dice Xavier Almirall. En dichos talleres trabajan media docena de mecánicos y dos planchistas, añade.

Interior de los talleres donde se lleva a cabo el mantenimiento y reparación de los autocares.

«Los autocares, aunque sean nuevos, deben pasar la ITV una vez al año y a partir del quinto año de antigüedad del vehículo, tienen que pasar la ITV cada seis meses«, indica.

«En la actualidad contamos con 66 vehículos, con una media de edad de siete años. Cada año renovamos de cinco a seis vehículos. Este 2022 ya hemos recibido dos unidades nuevas. Hacia octubre-noviembre llegan otras tres: dos vehículos de 12 metros y uno de 15 metros de longitud.»

Problemas para moverse por Vilanova i la Geltrú

Respecto a la puntualidad, la empresa Plana reconoce que en los dos últimos años ha tenido dificultades para cumplir sus horarios debido a los cambios en la movilidad urbana aplicados por el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú.

«Antes de que suprimieran un carril de circulación en la ronda Ibérica, un autocar que salía desde la estación de Renfe en dirección a Barcelona podía completar el recorrido por el interior de Vilanova i la Geltrú en 15 minutos, realizando las diferentes paradas para recoger pasajeros. Ahora ese trayecto dura de 20 a 25 minutos«, explica Xavier Almirall.

Instalaciones de la empresa Plana en Vilanova i la Geltrú.

«Más recientemente, las obras de reforma que han hecho en la Rambla Samà han hecho que esta vía haya quedado muy estrecha para los autocares, lo cual nos ha obligado a desviar los buses por la calle Josep Coroleu y a anular la parada que teníamos en la Plaça dels Pobles d’Espanya, al lado del colegio Pompeu Fabra. Esa parada se ha reubicado en Josep Coroleu, ya no queda tan céntrica y eso ha restado calidad al servicio», indica.

«Estaría bien que el Ayuntamiento de Vilanova i la Geltrú nos tuviera en cuenta, o al menos escuchara nuestra opinión, a la hora de llevar a cabo estos cambios en la movilidad de la ciudad. En Sant Pere de Ribes, en cambio, siempre nos llaman si por ejemplo tienen que hacer reformas en una rotonda, para que podamos hacer pruebas con los vehículos, etc».