Ir al banco es cada vez más complicado en Vilanova: la mitad de oficinas han cerrado

Cajeros automáticos de una entidad bancaria en Vilanova i la Geltrú.

Las sucursales de cajas de ahorros y bancos han ido desapareciendo de muchos barrios y ahora ya solo quedan 27 entidades financieras abiertas en toda la ciudad. Hay 0,4 oficinas por cada 1.000 habitantes en Vilanova i la Geltrú.

Para los habitantes de Vilanova i la Geltrú, ir al banco o al cajero automático para sacar dinero es cada vez más complicado. Y es que en los últimos años, el número de sucursales abiertas en la ciudad se ha reducido de manera drástica. Prácticamente, una de cada dos oficinas han echado el cierre en las dos últimas décadas.

A principios de la década anterior, en plena burbuja inmobiliaria, la capital del Garraf había llegado a tener medio centenar de entidades financieras.

Boom del ladrillo

Aquellos eran los tiempos del crédito fácil, la expansión urbanística, el boom del ladrillo y las grúas de la construcción por todas partes.

Pero a raíz de la crisis económica que comenzó en 2008 y los sucesivos rescates de bancos y cajas de ahorros, el sector financiero inició una nueva fase de fusiones de entidades. Inmediatamente vino el cierre masivo de sucursales.

Sucursal de una antigua sucursal de Caixa Penedès, en la Ronda Ibérica.

De este modo, de las 53 oficinas que había llegado a tener Vilanova i la Geltrú antes de la crisis, hoy ya sólo quedan 27 sucursales abiertas.

En toda España y desde el inicio de la recesión económica, las entidades financieras han cerrado el 43% de sus sucursales.

Pero en Vilanova i la Geltrú, el recorte ha sido más drástico: en la capital del Garraf han cerrado sus puertas el 49% de oficinas de bancos y cajas de ahorros.

Barrios sin sucursales

Este cierre masivo de sucursales en la capital del Garraf significa que diferentes barrios de la ciudad se han quedado sin ninguna oficina bancaria.

Esto obliga a los clientes a perder más tiempo del que querrían para acudir hasta su banco o al cajero automático.

No solo por la distancia, sino también por las colas que probablemente tendrán que hacer en la oficina antes de poder ser atendidos, ya que ahora hay menos sucursales abiertas pero más habitantes en Vilanova i la Geltrú respecto a la década anterior.


ENTIDADES FINANCIERAS EN VILANOVA I LA GELTRÚ

AñoOficinasPor 1.000 habitantes
1979150,32
1989471
1999521,01
2002530,96
2019270,4

Fuentes: Idescat (período 1979-2002) e iAhorro (2019)

MENOS OFICINAS POR CADA 1.000 HABITANTES
Teniendo en cuenta el crecimiento demográfico registrado en la capital del Garraf en las últimas décadas, el número de oficinas bancarias disponibles por cada 1.000 habitantes es ahora de 0,4. En la década anterior, en cambio, prácticamente había una sucursal por cada 1.000 personas. Ver también Vilanova i la Geltrú llega a los 66.000 habitantes.


“Es un incordio”

La desaparición de oficinas bancarias en Vilanova i la Geltrú puede afectar especialmente a personas jubiladas con dificultades para desplazarse para retirar efectivo de sus pensiones, pero también a pequeños comerciantes.

“Para nosotros, es un incordio cada vez que tenemos que ir al banco“, explica la propietaria de un bar-restaurante situado en la Ronda Ibérica.


El cierre de sucursales bancarias en Vilanova obliga a perder más tiempo debido a las mayores distancias y las colas de espera


“Hasta hace un par de años, podíamos ir a la caja de ahorros del barrio para realizar un ingreso, cambiar monedas por billetes, etc. Pero desde que cerraron esa oficina, tenemos que ir hasta otra sucursal que nos queda bastante lejos, lo que nos hace perder mucho tiempo”, indica.

Y ahora, la digitalización del sector bancario está acelerando el cierre de oficinas físicas, ya que los clientes de las generaciones más jóvenes usan internet para gestionar sus cuentas bancarias.

Imagen de una antigua oficina de Caixa Catalunya situada en la calle Casernes. Los clientes son atendidos ahora desde la oficina del BBVA situada en la rambla Principal.

Menos cajeros

“Es cierto que la reducción de oficinas ha sido muy drástica. Y aunque en España el número de oficinas que quedan abiertas aún es superior al de otros países europeos,  hay dos elementos diferenciales claros”, explica Martí Sistané, presidente de la Federació Empresarial del Gran Penedès (FEPG).

“En primer lugar, la reducción de oficinas bancarias no ha ido acompañada de un proceso de educación, es decir que la gente sea capaz de operar financieramente usando las nuevas tecnologías.  Y esto ha dejado fuera a la gente mayor, que no tiene internet o no tiene los conocimientos necesarios”, indica Sistané. 

En segundo lugar, añade, en otros países europeos que también han ido recudiendo el número de sucursales “se han facilitado alternativas para retirar efectivo, por ejemplo mediante cajeros automáticos. O incluso puedes ir a un supermercado y con tu tarjeta de crédito puedes sacar dinero, pero aquí esto no es posible.  La legislación tampoco ayuda”.

“En cambio, aquí también han ido cerrando cajeros automáticos, por un tema de rentabilidad,  lo que afecta a la gente mayor“, añade.

Martí Sistané, presidente de la FEPG

Sin trato personalizado

¿Y cómo afecta la reducción de oficinas bancarias a las pequeñas y medianas empresas? 

“En una población como Vilanova i la Geltrú, la reducción de sucursales significa la pérdida del trato personalizado. Las pymes necesitan financiación de circulante y esto requiere tener un contacto personal con tu entidad financiera…  Si todo esto tiene que acabar funcionando por puntuaciones informáticas, que prácticamente solo dicen “Sí” o “No”,  esto genera una dificultad añadida para las empresas“, apunta el presidente de los empresarios del Penedès.


“Hemos tenido un cambio de modelo bancario que no ha ido acompañado de alternativas para los usuarios”

Martí Sistané, presidente de FEPG

En suma, dice el representante empresarial, “se ha producido un cambio de modelo pensado en una estrategia de costes, que no ha venido acompañado de una alternativa para los usuarios,  sea pedagógica o de facilitar puntos para la retirada de efectivo”.

Curiosamente, concluye, “vamos a modelos de oficinas bancarias muy sofisticados, que incluso te venden alarmas, vajillas, televisores… Pero resulta que la relación directa con el cliente está en proceso de desaparición a una velocidad de vértigo”.

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