Vilanova 1934: los hechos de octubre que marcaron a fuego la ciudad hace 90 años

■ Crónica de los convulsos días de octubre de 1934, cuando Vilanova i la Geltrú ganó fama de «ciudad revolucionaria»

Plaça de la Vila.

6 de octubre de 1934, el presidente de la Generalitat, Lluís Companys, proclama el Estado Catalán dentro de la «República Federal Española».

Se trata de una respuesta improvisada contra el nuevo Gobierno de derechas de Madrid, que está recortando las reformas sociales y políticas del primer bienio republicano. También en Asturias se proclama una insurrección.

Sin embargo, en Cataluña la proclama de Lluís Companys cuenta con pocos apoyos populares. El 6 de octubre, la revuelta es reprimida a cañonazos por el ejército y el Gobierno de la Generalitat es encarcelado.

La vilanovina Concepció Ventosa presenció aquellas detenciones: “Yo recuerdo que entonces había hecho oposiciones, trabajaba en la Generalitat, y al llegar allí, el primer día de trabajo, subiendo esas escaleras y encontrarte el Pati dels Tarongers lleno de gente que había sido detenida… Era… Hacía una angustia horrorosa”.

Bomba contra el cuartel de la Guardia Civil en Vilanova

7 de octubre. Mientras en Barcelona la revuelta ha sido aplastada, al día siguiente se registran graves altercados en Vilanova i la Geltrú. La mayoría de los vecinos se han encerrado en su casa y se rumorea que elementos revolucionarios quieren asaltar la casa cuartel de la Guardia Civil.

La casa cuartel estaba situada entonces en la esquina de las calles Miguel de Cervantes y Sant Gervasi, y ocupaba una manzana entera. Su comandante era el capitán Rafael Carrasco, que años antes había estado destinado en la Guinea española. Algunas personas que le habían visitado recuerdan que su despacho estaba lleno de máscaras africanas.

En medio de esos rumores insistentes, Carrasco recibe una llamada de su amigo Miguel Soler Bastero, el líder de los socialistas en Vilanova, que se ofreció para dar refugio a la familia del capitán de la Guardia Civil.

Ambos hombres eran aficionados al ajedrez y jugaban partidas en el quiosco de la Rambla, de ahí su amistad, según señalaba Joan Mestres, que entonces trabajaba como ayudante administrativo de Soler Bastero.

“Entonces, el capitán Carrasco le contestó: No voy a permitir de ninguna manera que mi familia salga del cuartel. Mi familia se queda aquí y no me pidas que salgan para que vengan a tu casa. Pase lo que pase no se moverán de aquí”, explicaba Mestres.

Así pues, el ejército estaba controlando el orden en Barcelona, ​​pero en Vilanova i la Geltrú se temía lo peor. Los guardias civiles se encerraron en el cuartel y tomaron posiciones de vigía, dado que había suficientes indicios como para sospechar de un ataque inminente.
En algún momento, el silencio de la ciudad fue roto por el sonido de un disparo.

¿Quién disparó primero? El caso es que se inicia entonces un tiroteo que va a durar todo el día 7 de octubre. Desde las azoteas de las casas cercanas y desde el campanario de Sant Antoni, grupos de francotiradores disparan contra el cuartel que el capitán Carrasco se ha negado a abandonar. Los guardias civiles, protegidos con colchones en la azotea, también responden al fuego.

“Entonces, por la noche, ponen una caja de trilita, que sacaron de la fábrica Griffi, la colocan en las cloacas, justo debajo de la confluencia de cuatro calles. Querían que afectara a todo el edificio”, explicaba Xavier García. «Afortunadamente, la bomba explotó en medio de la calle y provocó un gran cráter, pero no llegó a tocar nada del edificio».

Trabajos de reparación en la calle Sant Gervasi, delante del cuartel de la Guardia Civil, días después de que colocaran una bomba en la cloaca.
La calle Sant Gervasi, en la actualidad.

La iglesia de Mar es saqueada y también fue lanzada una bomba en la plaza de les Neus. Otro artefacto hizo explosión en la calle de la rectoría de la Geltrú.

Plaça de les Neus.
Calle de la Rectoria, en el barrio de la Geltrú.

Ante los graves acontecimientos que estaban sacudiendo la ciudad, un rico terrateniente de Vilanova i la Geltrú con bastantes influencias, Felip Bertran i Güell (hijo del dirigente de La Lliga y antiguo diputado Josep Bertran i Musitu), llama al capitán general de Ejército en Cataluña, Domènec Batet, y, según testigos de la época, le dice textualmente: “Mi general, temo por Vilanova”.

Tras la llamada al general Domènec Batet realizada el 7 de octubre de 1934, ese mismo día el destructor de la Armada José Luis Díez, con base en Cartagena, recibe órdenes de zarpar y dirigirse a toda máquina hacia Vilanova i la Geltrú.

El destructor José Luís Díez, en una imagen del año 1930. Foto: Wikimedia Commons

Tropas de la Armada desembarcan en la playa de Vilanova

8 de octubre. Ese día por la mañana, los marineros del destructor desembarcan con sus armas en la playa y se enfrentan a tiros con otras personas armadas que acechan por la ciudad.

Los habitantes de Vilanova i la Geltrú no podían creer que aquello estuviera ocurriendo frente a sus casas.

“Yo tenía entonces doce años. Me acuerdo bien que los marineros emplazaron ametralladoras de esas de trípode en una serie de puntos de la Plaça de la Vila y en la Rambla”, comentaba Jaume Carbonell.

Bonaventura Orriols también vio a los marineros desplegándose “bajo los pórticos de la Plaça de la Vila. Los marineros iban en traje de faena, con las armas y todo. Seguramente eran una compañía de desembarco”.

Plaça de la Vila.

Pau Albà, que era un campesino en aquella época, presenció estos hechos desde la Rambla: “Frente a nuestra casa vivía un hombre que había sido guardia civil, en la calle de Les Tires, y aquel hombre estuvo todo el día limpiando una escopeta. Y yo salía y le decía: ‘¿Qué hace usted?’, que era castellano, y respondía: ‘Que voy a matar a todos los que vengan’. Y sí, sí. Se fue hacia la Rambla, Rambla abajo, y entonces subía la Marina, los marineros armados que habían desembarcado… Y lo mataron”.

La Rambla Principal, desierta de gente, en una imagen tomada el 8 abril de 2020 a las seis de la tarde, durante la pandemia del coronavirus.

Según apunta Andreu Rovira, que era vecino de Pau Albà, aquel hombre que resultó muerto en la Rambla era «uno de los fanáticos de aquellos tiempos».

También una columna de la Guardia Civil llegó desde Vilafranca del Penedès para reforzar a las tropas del destructor que habían desembarcado en Vilanova. Los testigos explican que los agentes de la Benemérita también fueron recibidos a tiros.

Finalmente, los guardias civiles y los soldados de la Marina impusieron su fuerza numérica y aplastaron la revuelta. En los enfrentamientos murieron un soldado y uno o dos civiles.

Detenciones en masa

9 de octubre. Sofocada la rebelión en Vilanova i la Geltrú, la Guardia Civil y el Ejército detienen a numerosas personas en la ciudad, sobre todo dirigentes sindicales pero también políticos locales, como por ejemplo el alcalde Antoni Escofet, de ERC, y el socialista Miguel Soler Bastero.

La relación de estos dos hombres y otros detenidos con la revuelta armada era indemostrable, pero aún así se les detuvo como «posibles implicados» y enviar a un barco prisión llamado Uruguay.

La Guardia Civil también intentó detener al dirigente anarquista Ricardo Mestre, alias Ricarditu. De hecho, los agentes acudieron a su quiosco, llamado Minerva, y prendieron fuego al establecimiento.

“Cuando se quemaba el quiosco, un guardia civil dijo a mi madre que ojalá estuviera dentro”, explicaba muchos años más tarde el propio dirigente anarquista vilanoví.

“El concejal Ventura Orriols, al saber de esa amenaza contra mí, me pasó recado para que me escondiese en su casa, pero no hubo necesidad” , explicaba Ricardo Mestre, quien finalmente encontró escondrijo en otro lugar. Ricarditu permaneció en la clandestinidad hasta el 21 de diciembre de 1934 para evitar ser detenido.

Otro personaje de Vilanova que tuvo que huir a toda prisa fue Joan Ventosa, dirigente de ERC, que se temía, acertadamente, que la Guardia Civil le iría a detener.

“Cuando las cosas empezaron a ir mal, por la noche, mi padre huyó fue campo a través, a casa de unos amigos. Luego pudo llegar a Francia y Bélgica. Y tuvimos que espabilarnos porque económicamente las cosas no iban bien”, comentaba su hija Concepció Ventosa, que entonces tenía 19 años. «Vinieron unos años duros ​​para nosotros, pero por suerte las cooperativas nos ayudaron».

¿Fueron los hechos de octubre un experimento revolucionario?

Los hechos de octubre de 1934 hicieron que Vilanova i Geltrú ganara una “fama de ciudad revolucionaria”, apuntaba Bonaventura Orriols.

Según añade este testimonio, “los sindicatos y organizaciones obreras aprovecharon la proclama de Lluís Companys para poner en marcha la revolución. Lo que ocurrió en Vilanova no tuvo nada de reivindicación catalanista sino de lucha obrera. Es posible que los hechos de octubre de 1934 fueran un experimento revolucionario”.

Xavier García hacía el siguiente análisis: “Los hechos de octubre tienen un matiz de revolución catalana y en cambio esto es lo que realmente no tuvo. Porque nuestros catalanistas, sea de izquierda o de centro, pues no eran gente de fusiles, ni de bombas ni de todo esto”. Según señala, los rebeldes que se enfrentaron a disparos a la Guardia Civil «eran una mezcla de comunistas y de anarquistas de pequeños grupos».

Y según indica Pau Albà, la autoría de la revuelta armada en Vilanova i la Geltrú era de unas pocas personas: “Fueron cuatro… Esto de los hechos del 34 fueron los comunistas, ellos hicieron lo que recuerdo: tiraron esa bomba, medio quemaron la puerta de la iglesia…”.

En suma, los hechos de octubre del 34 dejaron una terrible huella, a juicio de los testigos entrevistados. Además, algunos vieron en esos acontecimientos una señal, un preludio.

“Fue una equivocación ese movimiento porque detuvieron a mucha gente. En conjunto, no habían hecho nada y los enviaron a prisión injustamente. Pero marcó, fue el preludio del 18 de julio de 1936. Si no hubiera existido el 6 de octubre, quizás no hubiera creado los odios que se crearon y más. Fue una desgracia, en mi opinión”, remarcaba Bonaventura Orriols.

Por su parte, Xavier García lo veía de la siguiente manera: “Una prueba de que aquello no tenía nada de revolución política catalana es que en Vilanova y muchos lugares de Cataluña ya se incendian algunas iglesias; ya quieren quemar el portal de la Plaça de las Neus; en la parroquia de Mar ya hay desórdenes; ya pillan a algún sacerdote pensando que lo van a matar…”

Desde octubre de 1934 hasta febrero de 1936, Cataluña es privada de su Estatuto de Autonomía.

Una breve calma… hasta que estalla la Guerra Civil

Febrero de 1936 el Frente Popular, de izquierdas, gana las elecciones generales celebradas en España. Los encarcelados por los hechos de octubre del 34 son liberados y vuelven a ocupar sus cargos.

Se abre entonces un turbulento período prerrevolucionario en Madrid y en la mitad sur de España.

En Cataluña, sin embargo, se vive una relativa tranquilidad durante unos pocos meses. Esa etapa, conocida como el oasis catalán, solo durará hasta julio del 36.

“Las elecciones del 16 de febrero de 1936 fueron un impacto muy significativo, muy gozoso… Recuerdo que fuimos a esperar al President Companys y a los Consejeros de la Generalitat que volvían en tren, en aquella Barcelona que no cabía ni una rata”, recordaba Concepció Ventosa.

“Y el día que llegó mi padre, dos días antes, también en la estación de Vilanova, la gente salió del Centro Federal: salieron en bloque y muchas más personas se añadieron. En la estación no se cabía… Después de esto vinieron unos días preciosos. La gente tenía ganas, estaba contenta de volver a hacer cosas. Desgraciadamente, vino una guerra…”.

La noche del 30 de abril de 1936, coincidiendo con la fiesta obrera del Uno de mayo, grupos de descontrolados tiraron al suelo las viejas cruces de término de Vilanova i la Geltrú. Un grupo de jóvenes, miembros de la Federació de Joves Cristians de Catalunya, fueron a rescatarlas.

Cruz de término en la Rambla Sant Jordi.

“Pesan un horror esas piedras. Con una carretilla de mano que nos dejó un labrador las salvamos. Luego fuimos a ver al alcalde, el señor Escofet, y nos felicitó: ‘Habéis hecho una gran labor’, nos dijo. Las cruces se guardaron entonces en un almacén de la Plaça Casernes, y en ese lugar permanecerían durante los años siguientes de la guerra. Es decir: las cruces se salvaron porque se anticiparon, je je”, recordaba Bonaventura Orriols.

El día 13 de julio de 1936 es asesinado en Madrid el político derechista José Calvo Sotelo a manos de guardias de asalto, la policía republicana, una prueba más del fracaso de la convivencia entre derechas e izquierdas en aquella época.

Esta muerte precipitará el levantamiento militar de los días 17, 18 y 19 de julio, provocando el inicio de la Guerra Civil española. Cerca de 600.000 personas morirían durante el conflicto bélico.

Un total de 278 personas de Vilanova i la Geltrú perecieron de manera violenta durante la Guerra Civil en diversas circunstancias: en el frente; durante la ola revolucionaria del verano de 1936 o debido a los bombardeos aéreos sobre la ciudad.

Además, durante la posterior represión franquista fueron condenados a muerte 18 vecinos de Vilanova i la Geltrú y una docena de vilanovins más, que al final de la Guerra Civil se habían ido al exilio, acabaron muriendo en los campos de concentración de los nazis durante la Segunda Guerra Mundial.


Lee el libro completo en internet

Este artículo sobre los hechos de octubre de 1934 forma parte del Capítulo 1 del libro Crònica de la Guerra Civil a Vilanova i la Geltrú, escrito por Xavier Canalís en el año 2000. El libro completo está disponible gratis en internet.

¿Qué opinas? Escribe tu comentario

Descubre más desde Vilanova.blog

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo

Esta web utiliza cookies propias y de terceros para su correcto funcionamiento y para fines analíticos y para mostrarte publicidad relacionada con sus preferencias en base a un perfil elaborado a partir de tus hábitos de navegación. Contiene enlaces a sitios web de terceros con políticas de privacidad ajenas que podrás aceptar o no cuando accedas a ellos. Al hacer clic en el botón Aceptar, acepta el uso de estas tecnologías y el procesamiento de tus datos para estos propósitos. Más información
Privacidad