■ Montse Montaner vive en la residencia La Plataforma Els Josepets desde hace más de tres años y busca una compañera de piso que quiera alquilarle una habitación

Con alquileres de pisos a 1.000 euros al mes en Vilanova i la Geltrú, independizarse es un sueño inalcanzable para miles de personas. También lo es para Montse Montaner, una mujer de 63 años, Licenciada en Farmacia y que durante 18 años trabajó como visitadora médica, que en la actualidad reside en la residencia de ancianos La Plataforma Els Josepets. Llegó allí en diciembre de 2020, en plena pandemia y estrictos confinamientos. Ahora su objetivo es encontrar a alguien que quiera compartir casa con ella, alquilándole una habitación.
La propia Montse Montaner, a través de una carta enviada a Vilanova.blog el pasado 17 de mayo, explicaba que, tras sufrir violencia de género, se había visto obligada a vivir en la residencia Els Josepets y que en la actualidad «estoy buscando a una señora que quiera compartir su piso conmigo, alquilándome una habitación».
«Soy una persona independiente, educada, limpia y respetuosa. Tengo limitaciones físicas, por el interior de la vivienda, camino y no necesito ayuda, al contrario, ofrezco compañía. Pero para salir a la calle necesito mi silla de batería, por tanto, la vivienda que busco tendrían que ser unos bajos o una entrada con rampa«, añadía la carta. «Si alguien está interesada dejo mi correo electrónico: montsemontanerc60@gmail.com ¿Quiere compartir su día a día conmigo? Sería genial. Muchísimas gracias».
Quizá una historia así merecía más que una «Carta al director», por lo que tomé la decisión de contactar con Montse Montaner para reunir más datos y escribir un artículo en Vilanova.blog.
Me cité con ella el lunes 20 de mayo frente a la residencia Els Josepets y estuvimos charlando afuera. Me explicó que tiene dos hijos, aunque su relación con ambos es complicada y que por motivos diversos no puede vivir en sus respectivas casas. También me habló de sus nietos, a los que tiene mucho cariño.
Montse me habla también de una fecha: 27 de abril de 2010. Ese día tuvo una discusión en el balcón con un hombre con el que compartía casa. «Caí a la calle y debido a las lesiones que sufrí, estuve ingresada dos años en el hospital de Bellvitge, incluyendo un año en coma inducido. A él le condenaron doce años por homicidio involuntario, de los que cumplió ocho». Montse explica que, como resultado de aquella grave caída, lleva placas de aleación de aluminio en la espalda y por eso necesita la silla eléctrica cuando sale a la calle.
Posteriormente, se alojó un tiempo en la casa de un hijo y su nuera, así como en una residencia en Sitges. De ambos sitios marchó escaldada, dice. Antes de llegar a Els Josepets, «estuve viviendo en la calle durante cuatro meses y luego en una casa en Les Roquetes que me buscaron los Servicios Sociales, pero la otra persona con la que convivía era un alcohólico y era difícil vivir allí».
En diciembre de 2020 le dieron plaza para entrar en La Plataforma Els Josepets y desde entonces vive en esta residencia de ancianos de Vilanova i la Geltrú. Llegó en plena pandemia del coronavirus. Así que durante mucho tiempo no pudo salir a la calle debido a los confinamientos prolongados que se decretaron en los centros geriátricos.
«He perdido 20 kilos desde que estoy aquí», dice Montse Montaner. Según explica, vivir en una residencia de ancianos es complicado para una persona como ella, teniendo en cuenta el tipo de menús que sirven, los limitados horarios en los que puede salir a la calle con su silla eléctrica, o la dificultad para entablar relaciones con otros usuarios que tienen problemas cognitivos, Alzheimer…
«Necesito salir de aquí. Quiero llevar una vida normal. Poder salir a diario para comprar y preparar mi comida, ir a pasear, etc., como hacen otras personas, sin depender de los horarios y limitaciones de la residencia», explica.
Le pregunto si tendría posibilidades económicas de alquilar un piso por su cuenta para ella sola. «A los precios actuales, no me lo puedo permitir. Por eso busco una habitación de alquiler».
Montse se define como una persona «positiva y con mucha vitalidad«, a pesar de todas las dificultades que le ha tocado vivir. Le gustaría que su futura compañera de piso fuera «alguien que me acepte con mis limitaciones físicas y necesite que le eche un cable».
