■ Vilanova i la Geltrú prosperó en el siglo XIX gracias a las fortunas que muchos indianos trajeron desde Cuba, pero buena parte de ese dinero se amasó a costa de un gran sufrimiento humano

Llegaron a ser los hombres más ricos y poderosos de Vilanova i la Geltrú. Se les llamaba indianos. Construyeron grandes mansiones, fábricas, escuelas, monumentos, teatros, museos, edificios públicos, calles, plazas e incluso trajeron el ferrocarril a la ciudad. Sus espléndidas tumbas y panteones en el cementerio reflejan el dinero e influencia que tuvieron en vida. Sin embargo, hoy en día algunos de estos personajes del siglo XIX son cada vez más controvertidos a medida que se van publicando nuevos estudios históricos y se abre el debate sobre cómo amasaron sus fortunas: con esclavos.
El debate sobre los llamados «indianos», no obstante, se produce a cuentagotas. Los indianos eran los emigrantes españoles que en el siglo XIX partieron hacia América, especialmente Cuba, y lograron regresar como hombres ricos y de gran prestigio. Estas personas solían invertir parte de su fortuna en sus lugares de origen.
Sin embargo, «hasta la década de años 1990 hubo una visión muy blanca de este fenómeno. Se presentaba a los indianos como unos aventureros», explicaba la historiadora Mónica Álvarez, durante una reciente conferencia organizada en la biblioteca Joan Oliva de Vilanova i la Geltrú.
Mónica Álvarez es autora, junto al historiador Eduard Rama, del estudio «El fenomen indià a Vilanova i la Geltrú. Patrimoni cultural i espai públic«, un trabajo que fue encargado por el Ayuntamiento y publicado en 2021 en formato PDF.
Cabe apuntar que Vilanova i la Geltrú y Sitges fueron dos de las localidades de Cataluña desde las cuales más jóvenes partieron hacia Cuba en busca de fortuna en el siglo XIX.
La historiadora Mónica Álvarez explica que en Vilanova i la Geltrú se han contabilizado un total de 116 elementos patrimoniales (mansiones, monumentos, calles, edificios, escuelas, etc.) vinculados a 60 nombres de indianos vilanovins, «pero fueron miles los emigrantes que salieron desde la ciudad rumbo a América». No en vano, en el siglo XIX Vilanova i la Geltrú también era conocida como l’Habana Xica (la pequeña Habana). Esta ruta indiana por la ciudad, sin embargo, es muy controvertida debido a los oscuros orígenes de muchas fortunas que se hicieron en Cuba.

Origen de las fortunas
No todos los indianos de Vilanova i la Geltrú fueron esclavistas (partidarios del esclavismo y/o propietarios de esclavos) o negreros (los que se enriquecieron con el tráfico de esclavos entre África y Cuba). Pero tampoco conocemos con certeza el origen de todas las fortunas que se hicieron al otro lado del Atlántico. Siguen existiendo lagunas y sería necesario realizar más trabajos de investigación, según apuntan los historiadores.
Sí sabemos que a lo largo del siglo XIX al menos una docena de indianos originarios de Vilanova i la Geltrú tuvieron una «implicación directa» con el tráfico de esclavos y/o tenencia de esclavos en ingenios azucareros, según el citado estudio de Mónica Álvarez y Eduard Rama.
¿Dónde y cuándo los llamados «indianos» vinculados al esclavismo amasaron las fortunas? Principalmente, en Cuba a lo largo del siglo XIX. La isla caribeña era entonces una colonia de España y allí se había desarrollado un negocio que proporcionaba enormes beneficios: las plantaciones de azúcar, conocidas como «ingenios«.

Los ingenios azucareros tenían varias áreas:
- Cultivo de caña de azúcar: Las tierras de la plantación donde se cultivaba la caña de azúcar en grandes extensiones.
- Instalaciones de procesamiento: Consistían en molinos para extraer el jugo de la caña, hornos para la cocción del jugo, etc.
- Viviendas y almacenes: Los ingenios también tenían viviendas para los trabajadores, almacenes, etc.
Mano de obra esclava
Los esclavos llegaban a Cuba desde barcos procedentes de la costa central africana. La travesía por el Atlántico era terrible porque no tenían suficiente comida ni agua, viajaban hacinados en las bodegas y estaban encadenados para evitar revueltas.
Las condiciones insalubres y la falta de ventilación propagaban enfermedades, lo que provocaba que muchos esclavos murieran durante el viaje.

A los que sobrevivían la travesía del Atlántico en aquellas terribles condiciones, les esperaba otro infierno en vida a su llegada a Cuba: los ingenios azucareros.
En aquellas haciendas agrícolas, los esclavos estaban involucrados en todo el proceso de producción de azúcar, desde la siembra y el cultivo de la caña de azúcar hasta la cosecha, la extracción del jugo de caña, la producción de azúcar, la carga de los productos, etc.

Eran frecuentes las enfermedades y accidentes en el trabajo (quemaduras, lesiones con la maquinaria, cortes…). La atención médica era escasa o inexistente, lo que resultaba en altas tasas de mortalidad. Los esclavos también recibían azotes, castigos, etc.
La corta vida de los esclavos en los ingenios azucareros (de cinco a diez años) era un problema económico para los dueños, ya que tenían que comprar nuevos esclavos con frecuencia para reemplazar a los que morían.
«Las personas esclavizadas podían trabajar entre 5 y 10 años en aquellas instalaciones. El tráfico de esclavos, aunque fuera ilegal, aportaba mano de obra», explicaba el historiador Adrià Enríquez, especializado en esclavismo, durante una conferencia en la biblioteca Joan Oliva de Vilanova i la Geltrú.

El tráfico de esclavos fue prohibido a partir de 1835 pero…
Cabe apuntar que el tráfico de esclavos entre África y Cuba fue prohibido a partir de 1835, pero con escasas medidas de control. Además, la esclavitud en la isla continuó siendo legal y aún perduraría varias décadas más, hasta que fue oficialmente abolida en 1886.
«La cantidad de personas vinculadas con las estructuras esclavistas en Cuba en el siglo XIX era inmensa, era lo que definía todas las relaciones sociales, culturales y económicas de la isla en aquella época», indicaba Adrià Enríquez.
«A lo largo de toda la historia de la Cuba colonial, se introdujeron en la isla cerca de 700.000 personas esclavizadas desde África«, apuntó.
Muchas personas sacaban pingües beneficios de aquel sistema esclavista: los propietarios de los «ingenios»; los socios financieros en Cuba o en España que aportaban el capital para poner en marcha las plantaciones de azúcar; los funcionarios corruptos que hacían la vista gorda cuando llegaba una remesa de nuevos esclavos; los comerciantes que vendían un alimento especial para los esclavos (el «tasajo», carne a tiras y conservada en sal); los armadores que fletaban barcos a África para traer más esclavos; los capitanes y tripulantes de los barcos negreros…
Además, a pesar de la prohibición vigente a partir de 1835 de llevar esclavos desde África a Cuba, «el tráfico de esclavos, aunque fuera ilegal, continuó llevándose a cabo para aportar mano de obra a las plantaciones de la isla», explica el historiador Adrià Enríquez. «El beneficio obtenido en una expedición esclavista superaba el 100% de la inversión inicial», indica.
Tal como hemos apuntado anteriormente, sabemos que a lo largo del siglo XIX una docena de indianos originarios de Vilanova i la Geltrú se hicieron extremadamente ricos gracias a su «implicación directa» con el sistema esclavista, según el citado estudio de Mónica Álvarez y Eduard Rama.
Por ejemplo, el propietario de una factoría con esclavos, el inversor que aportaba parte del capital necesario para poner en marcha un ingenio azucarero donde se empleaba mano de obra esclava o bien el consignatario de barcos que partían rumbo a África para cargar cautivos tenían una implicación directa con los negocios vinculados al esclavismo.
Por otra parte, se considera que los hijos e hijas de esos personajes, al heredar sus fortunas e invertir el dinero en Vilanova i la Geltrú (en fábricas, edificios, etc), tuvieron una relación indirecta con el esclavismo. «Numerosas industrias en la ciudad nacieron gracias a unos dineros que provenían de ese pasado», explica Mónica Álvarez.
¿Quiénes fueron esos personajes, cómo hicieron sus fortunas en Cuba, en qué invirtieron su dinero cuando regresaron a Vilanova i la Geltrú? A continuación sintetizamos algunos datos del estudio «El fenomen indià a Vilanova i la Geltrú. Patrimoni cultural i espai públic«, trabajo realizado por los historiadores Eduard Rama y Mónica Álvarez por encargo del Ayuntamiento.
Abellà i Raldiris, Francesc
Emigró en 1853 a Cuba y en 1866 se estableció en China. Según explica el citado estudio, «Abellà fue agente de emigración de China, cargo desde el que tejió una amplia red de intereses a partir del suministro de mano de obra esclava china a los ingenios cubanos, sobre todo en el momento del bajón del tráfico negrero».
Almirall i Ballester, Manuel
Consta como socio de la empresa Samà, Raventós y Cía, «compañía de la que participan indianos de Vilanova vinculados con el tráfico de personas esclavizadas».

Balaguer i Cirera, Víctor
Víctor Balaguer (Barcelona, 11 de diciembre de 1824-Madrid, 14 de enero de 1901) fue un conocido político del siglo XIX estrechamente vinculado a Vilanova i la Geltrú. Según recoge el estudio, «la vinculación de Víctor Balaguer con los indianos de Vilanova se da por dos vías: la primera, por su papel como Ministro de Ultramar en tres ocasiones (1871, 1874 y 1886-1888), que implica su relación con Cuba, Puerto Rico y Filipinas; y la segunda, mediante la participación de numerosos indianos de la ciudad en la fundación de la Biblioteca Museo que lleva su nombre«. En este sentido, mantuvo «buena relación y amistad» con la família Samà.
«No constan empresas directas pero sí estrechas relaciones con personajes directamente vinculados con el tráfico de personas esclavizadas», indica el estudio.
Según explica la historiadora Mónica Álvarez, «Víctor Balaguer tiene muchas etapas: se mueve entre intereses catalanes económicos esclavistas, tiene un punto abolicionista… Y era ministro de Ultramar en 1886, cuando se pone fin a la esclavitud en Cuba».

La Biblioteca Museo Víctor Balaguer fue levantada entre 1882 y 1884 en terrenos cedidos por Francesc Gumà i Ferran. En la entrada hay una placa honorífica (un reconocimiento que se otorgaba normalmente a quienes realizaban donaciones económicas para el museo) donde aparecen dos personajes vinculados al esclavismo:
- López López, Antonio. Marqués de Comillas (Barcelona)
- Samà i Urgellès, Antoni (Vilanova i la Geltrú)
En la Sala de Juntas del museo se conservan además las butacas y retratos de algunos de los indianos más relevantes de aquella época, algunos de los cuales fueron esclavistas.
También donaron piezas y pinturas al museo otros dos conocidos personajes vinculados al esclavismo: Francesc Abellà i Raldiris y Pau Soler Morell.


Ferrer i Soler, Gregori
Emigró a Cuba en 1804 y se estableció en La Habana, donde empezó a trabajar en la casa comercial Josep Anton Marqués y Cía, dedicada a la exportación de almendras, aceite, azafrán, aguardiente, etc.
De las cartas conservadas de la época, «se extrae información clarificadora de los negocios que se llevaban a cabo en la Casa Marqués, uno de los cuales era el tráfico de personas esclavizadas», indica el estudio. Una carta suya del 3 de febrero de 1834 decía: “Me ha sido de mucha satisfacción la feliz llegada del bergantín A de B, y que a pesar de haber fallecido Ms. [muchos], serán reintegrados de todo su alcance, de lo que me alegro infinito».
28 de junio de 1836: “A su tiempo comuniqué al amigo D. Pelegrín Marqués el apresamiento de los 4 buques por los ingleses, lo que según Vs. dicen se han anticipado ha dar cumplimiento al nuevo tratado; que con arreglo a él, bien pocos serán los que escaparán de sus uñas, por lo que considero debe olvidarse esta clase de comercio por los muchos riesgos que le amenazan”.
(Un apunte histórico: en 1835 España y el Reino Unido habían firmado un acuerdo o Tratado para la abolición del tráfico de esclavos. De este modo, los barcos de la Marina británica comenzaron a patrullar las aguas del Atlántico para interceptar y capturar barcos negreros).
Uno de los hijos de Gregori, Francesc Ferrer i Ferret (Panxo) también marchó a la Habana a dedicarse a negocios comerciales y a la muerte de su padre (en 1853) heredó la fortuna familiar. «A su regreso a Vilanova hacia 1875, y junto con más socios, en 1879 adquirió parte de la Fábrica de la Rambla, que tomaría el nombre de Soler, Ferrer y Cía».


Ferrer i Vidal, Josep
«Josep Ferrer i Vidal no es propiamente un indiano como el resto de nombres conocidos, pero se incluye dentro de las fortunas indianas locales porque su patrimonio se debió en gran parte a la dote aportada por la familia de su mujer, hija de indiano», explica el estudio.
Parte de ese dinero fue invertido por Josep Ferrer en la industria (Fábrica de Mar), «suponiendo una de las figuras clave en la constitución de la empresa algodonera de Vilanova i la Geltrú». Con el tiempo, Ferrer i Vidal se convirtió en «un hombre de gran reputación, defensor de las doctrinas proteccionistas y presidente del Fomento del Trabajo Nacional«.
También formó parte del Círculo Hispano-Ultramarino de Barcelona, entidad que se declaró en contra de la abolición de la esclavitud.
En resumidas cuentas, respecto a este personaje «constan vínculos familiares (políticos) con dinero derivado del tráfico de esclavos, y un posicionamiento en contra de la abolición de la esclavitud», indica el estudio.
Un tío suyo, Joan Ferrer i Roig, había sido capitán del bergantín “Semirámide” (de la casa comercial de Joan Roig i Jaques) «que había participado en varias expediciones negreras para comerciantes catalanes».
Gumà i Ferran, Francesc
Emigró a Cuba en 1849, cuando tenía 16 años. Con su familia, creó la casa comercial Gumá y Hermanos.
En 1873, Gumá y Hermanos compró el Ingenio Santa Sofía, valorado en 470.000 pesos. Tres años más tarde la sociedad adquirió también el Ingenio Angelita.
Cuando Francesc Gumà regresa a Vilanova, llevó a cabo diferentes inversiones, como la prolongación de la Rambla Principal hasta la plaza que actualmente lleva su nombre (en el cruce con la carretera).


Francesc Gumà también contribuyó con su fortuna a la creación del Banco de Vilanova. Esta entidad financiera contó entre sus principales accionistas con Pau Soler i Morell, Joan de Torrents, Cristòfor Juandó e Isidre Marqués, entre otros.
El gran proyecto de Francesc Gumà fue la creación de una línea de ferrocarril para comunicar Barcelona con Vilanova. «En poco tiempo logró 7.500.000 pesetas de los 10.000.000 que requería el proyecto, y para conseguir la financiación que le restaba se embarcó rumbo a Cuba en busca de la inversión. El barco en el que hizo este viaje era de Josep Baró i Blanxart, notorio negrero catalán», explica el estudio.



Francesc Gumà también formó parte del Círculo Hispano-Ultramarino de Barcelona, entidad que se posicionó en contra de la abolición de la esclavitud.
En resumen, «consta que la sociedad Gumá y Hermanos de la que él participa, era propietaria de varios ingenios. Consta que participó en la votación en contra de la abolición de la esclavitud y que tuvo relación empresarial con otros indianos de Vilanova de los que se ha documentado su vinculación con el tráfico de personas esclavizadas o la tenencia de ingenios».


Jacas i Solà, Joan
Según explica el estudio, Joan Jacas emigró a Cuba a finales del siglo XVIII y se estableció en La Habana, donde abrió una tienda. «Hizo varios viajes entre Vilanova y Cuba. La historiadora Pérez Tarrau, así como Virella y Bloda, le citan como uno de los principales vilanovins que se lucró en poco tiempo con el tráfico de personas esclavizadas».
En 1817 fue nombrado administrador del Hospital de Sant Antoni de Vilanova. «Para no dejar sin atender su tienda en La Habana, envió allí a Gerard Juncosa para que se hiciera cargo. En Vilanova, invirtió parte de sus ganancias en la compra de casas y tierras, destacando la Sínia del Indiano. También ayudó económicamente al traslado del Hospital al convento de los carmelitas». Su fortuna fue heredada por su sobrina, Marcelina Jacas.
Marqués i Torrents, Josep Anton
Emigró a La Habana en 1875. Allí abrió su propia casa comercial, José Antonio Marqués y Cía, dedicada principalmente al comercio de vinos y aguardientes. Unos años más tarde fue a Cuba su hermano Pelegrí.
Según explica el estudio, «la Casa Marqués diversificaba sus inversiones en muchos campos. Fue la casa consignataria de la expedición del barco negrero Tellus, en el que participaba Cristòfor Roig i Vidal, comerciante nacido en Ribes. La expedición iba a Zanzíbar, pero por problemas fueron a Sao Tomé, retornando a La Habana con sólo 178 negros, y reduciendo los beneficios de esta empresa tan arriesgada. Se sabe que la actividad vinculada con el tráfico de personas esclavizadas la mantendrán hasta bien entrada la década de 1830, con la primera ilegalización ya decretada».
Para ayudarle en su casa comercial, Marqués i Torrents llamó a varias personas de Vilanova, «el más destacable de los cuales fue Gregori Ferrer i Soler, que de ser trabajador de bajo rango, con el tiempo pasó a accionista de la casa (Marqués, Ferrer y Cía)».
Regresó a Vilanova en 1817, donde fue el primer administrador del Hospital de Vilanova (1820-1832).

Marqués i Torrents, Pelegrí
Emigró a Cuba en 1810 y se estableció en Matanzas, cerca de La Habana. Allí trabajó en la casa comercial de su hermano Josep Anton.
«La Casa Marqués diversificaba en sus negocios: Pelegrí se encargaba del comercio al por mayor, préstamos o negocios especializados dentro de la actividad esclavista como la venta de tasajo (alimento de los esclavos)». Además, Pelegrí Marqués invirtió 4.000 pesos en la expedición del bergantín Águila, organizada por Jayme Tintó, que salió de Barcelona rumbo a la costa africana en 1830.

Samà (saga familiar)
Esta saga familiar de Vilanova i la Geltrú es la más estudiada en todas las investigaciones sobre el esclavismo. Además, los matrimonios con otras familias indianas adineradas les reportaron importantes contactos en Cataluña y América.
Entre los primeros negreros que se establecen en Cuba a principios del siglo XIX, uno de los nombres destacados es Pau Samà i Parès «como ejemplo del tendero que establece la casa de comercio para probar suerte, y pronto ve el negocio lucrativo«. Samà i Parès y su hermano Josep Samà i Domènech (hijo del segundo matrimonio del padre) fundaron la casa Samà Hermanos, «que pronto se vería incrementada en Samà, Hermanos y Sobrinos (1826) con la llegada de más familiares».
Pablo Samà i Parés murió en 1832. En sólo dos años, la empresa había producido a los socios unos beneficios del 255%.
Entre los familiares que llegaron a Cuba destacaron cinco miembros:
- Samà i Martí, Joan
- Samà i Martí, Josep
- Samà i Martí, Salvador
- Samà i Torrents, Salvador
- Samà i Urgellès, Antoni
Samà i Martí, Joan
Joan Samá i Martí emigró a Cuba hacia el año 1824, estableciéndose entre La Habana y Matanzas. Trabajó en la empresa de su tío, quien había creado una nueva naviera, Samá, Sobrino y Cía. «Entonces, Joan Samà i Martí acababa de llegar y apenas había alcanzado la mayoría de edad. Los negocios de los Samà se dedicaban a la importación de productos catalanes y hacían de armadores y navieros, en esta variante entraba el tráfico de personas esclavizadas».
En 1835, Joan Samà volvió a Vilanova, donde trabajó de enlace con los negocios en Cuba. «En su ciudad natal, reinvirtió parte de sus ganancias en asuntos urbanísticos y acciones en la industria».

Samà i Martí, Josep
Según explica el estudio, «en algunas investigaciones se ha confundido la figura de Joan Samà i Martí con su hermano, Josep Samà i Martí, quien sí consta oficialmente en actividades con vinculación directa con el tráfico de personas esclavizadas». En este sentido, «consta que en 1816 Josep Samà era el capitán del bergantín negrero, Non Plus Ultra«.
Josep Samà también se encargaba de recibir en el puerto de La Habana los cargamentos de personas que llevaban bergantines como el Non Plus Ultra o el Noticioso, «que consta como bergantín negrero de la compañía Samá y Hermano”.
Cuando el tráfico de esclavos entre África y Cuba se declaró ilegal, Josep Samà «aprendió a moverse en la clandestinidad».
Samà i Martí, Salvador
Emigró a Cuba en 1811 y se estableció en La Habana, donde le esperaban su tío Pau Samà, su primo y sus hermanos Jaume y Josep. «Sus aptitudes para los negocios le hicieron ganar muy rápidamente una considerable fortuna. La tarea principal a la que se dedicó fue la de importador de vinos, aguardientes y carbón, pero al mismo tiempo se dedicó también a tareas financieras (prestamista) y navieras (actividad de la que formaba parte el tráfico de personas esclavizadas)», explica el estudio.
Se sabe que en 1853 Salvador Samà abastecía con esclavos a ingenios azucareros, les vendía alimento para esclavos (tasajo) y también les prestaba dinero para su funcionamiento. Si el ingenio no ganaba lo suficiente, el propietario quedaba endeudado con el prestamista y podía perder su propiedad.

También está documentada la participación de Salvador Samà como propietario de ingenios: en 1857 a través de varias sociedades comanditarias. En 1861 también adquirió, junto con su sobrino, el ingenio Bonaventura.
Al fallecer en 1866 en la Habana, la herencia que dejó en Vilanova i la Geltrú fue administrada por uno de sus sobrinos segundos, Salvador Samà i Torrents.


Pablo Tornero, catedrático de Historia de América de la Universidad de Sevilla, en el estudio «La emigración catalana a Cuba en la época del crecimiento azucarero», explica lo siguiente:
«Hubo afamados negreros catalanes, que se enriquecieron notablemente, alcanzaron importantes posiciones sociales en la isla y repatriaron fuertes capitales hacia la península, donde se ‘legalizó’ en determinados negocios. Tal es el caso de Salvador Samá i Martí, establecido con una pequeña tienda en La Habana de 1817. Este catalán, después Marqués de Marianao, durante treinta años se dedicó al infamante negocio negrero con otros paisanos como Marqués i Torrents. Emparentado con otro gran negrero, Julián Zulueta, su sobrina casó con este, y aliado a Baró, Borrell y Lemus, Pedro Forcadé y otros ‘dominaron hasta el final de la esclavitud, la vida social y económica de la colonia y como máximos dirigentes de la clase explotadora del pueblo cubano, impusieron las teorías reaccionarias que impidieron el desarrollo normal de una nación de acuerdo con el evidente progreso de la civilización’ (Franco. J. L.: Comercio clandestino de esclavos. La Habana, 1980, pp. 247). Claro ejemplo de lo expresado, Samà llegó a ser Coronel de Milicias, Procurador del Tribunal de Comercio, Regidor del Ayuntamiento de La Habana, Vocal de la Junta de Fomento, Consejero de Hacienda del Reino, Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica y Caballero de la Orden de Carlos III. Además contrabandista y negrero», apunta el catedrático Pablo Tornero.


Samà i Torrents, Salvador
No emigró a Cuba, pero heredó la fortuna de Salvador Samà i Martí, su tío. «Debido a que el año de la muerte de Salvador Samà i Martí (1866), Salvador Samà i Torrents contaba solo con 5 años, y que su padre había muerto el mismo año, fue su madre, Rafaela Torrents Higuero, la responsable de la administración de la fortuna. Como tal, las iniciales de ambos aparecen presentes en el proyecto de la Escola Pia».
Samà i Urgellès, Antoni
En 1866, se convirtió en administrador del negocio familiar Samà y Cía de exportación de vinos y otras mercancías catalanas hacia Cuba. «Esta empresa, a pesar de los años tardíos citados, tenía relación directa con la trata de personas esclavizadas», indica el estudio.
«En Vilanova tuvo una importante participación en la vida social y política y, entre otros, fue vocal del primer consejo de administración de Banc de Vilanova y participó en la fundación de la Biblioteca Museo Víctor Balaguer».
Soler i Morell, Pau
Dicen que fue el indiano de Vilanova i la Geltrú más rico de todos. De hecho, fue uno de los fundadores del Banco de Vilanova y presidente del consejo de administración del ferrocarrril Vilanova-Barcelona.
Pau Soler marchó a Cuba en 1838, estableciéndose entre La Habana y Matanzas, donde ya estaba su padre desde 1816. «Junto con su hermano, se dedicó a gestionar ingenios de azúcar, entre ellos el ingenio Diana«, indica el estudio.
Al morir su padre, el ingenio se repartió entre los hermanos Soler i Morell. «Uno de ellos, Joan Antoni, compró a su hermano Leandro su parte, mejorándolo y ampliándolo. Años después, Joan Antoni recibiría por parte de Alfonso XII el título de conde de Diana, en reconocimiento de sus inversiones en la línea del ferrocarril cubana», explica el estudio.
Joan Antoni Soler i Morell se casó con Cristina Baró, hija del indiano Josep Baró (conocido negrero de Canet de Mar que invirtió en ingenios sus ganancias), mientras que Pau se casó con Clara Baró, hermana de la anterior.
«Con estos dos matrimonios se formaba el clan Soler-Baró, una de las familias más poderosas de la Cuba del momento», explica el estudio. Además, la hermana de Pau contrajo matrimonio con Francesc Gumà i Ferran, «estableciendo por la parte vilanovina otra alianza familiar con una de las figuras más activas de las inversiones indianas locales».
Respecto a Pau Soler, el estudio indica que «consta su participación en la posesión de ingenios». Murió a la edad de 78 años, en 1900.







Más de un millar de personas de Vilanova emigraron a Cuba
Según cifras aportadas por el investigador Soler y Becerro (2003), un total de 1.136 habitantes de Vilanova i la Geltrú emigraron a Cuba entre los años 1778 y 1862.
Las investigaciones históricas han revelado más nombres de marineros de Vilanova i la Geltrú que también fueron capitanes de barcos negreros, entre ellos Antonio Milà de la Roca y Joan Roig i Ferrer. También destacaron Francesc y Ramon Rovirosa, propietarios de una factoría en El Congo y de barcos negreros.
Y de acuerdo con el estudio de Eduard Rama y Mónica Álvarez, «en total, se han referenciado 116 elementos del patrimonio cultural y espacio público de Vilanova i la Geltrú con presencia de nombres indianos».
Estos elementos incluyen edificios urbanos y rurales, monumentos, proyectos vinculados con servicios públicos, transportes, infraestructuras, calles…
Según apuntan los historiadores Eduard Rama y Mónica Álvarez en las conclusiones de su estudio, «por un lado, es necesario que los nombres del patrimonio indiano vilanoví puedan ser tratados en investigaciones de mayor alcance, por otro, es la misma ciudad la que debe trabajar en cómo explicar estos nombres y su herencia«.
Consulta el estudio completo:
Puedes descargar como PDF el estudio «El fenomen indià a Vilanova i la Geltrú. Patrimoni cultural i espai públic«, de los historiadores Eduard Rama y Mónica Álvarez, en el siguiente enlace:
Si quieres saber más:
- España esclavista (Herramienta divulgativa sobre el pasado esclavista español)
- Arc Gestió Cultural (Ruta de indianos en Vilanova i la Geltrú)
- Sociedad Abolicionista Española (Wikipedia)
- Esclavitud, un episodio silenciado de la historia de España (RTVE)
- De las casas palacio de Cádiz a las calles de Vilanova i la Geltrú: tras las huellas de los esclavistas en España (elDiario.es)
