Sociedad

La familia que perdió su casa al incendiarse durante una cercavila sigue sin vivienda tres semanas después

Inés y sus dos hijas, Guadalupe y Madelaine, relatan la situación en la que se encuentran

Inés y sus dos hijas, Guadalupe y Madelaine, continúan sin tener un hogar tres semanas después de que su casa, en pleno centro de Vilanova i la Geltrú, ardiera al pasar por delante una cervavila con pirotecnia, el pasado 24 de julio. Pasaron tres noches en un hotel de la ciudad, pero luego han tenido que alojarse provisionalmente en casas de amigos ante la falta de una respuesta rápida por parte del Ayuntamiento.

El incendio del inmueble, un primer piso situado en la avenida Francesc Macià (entre la rambla Principal y el Mercado) se originó por las chispas de uno de los dracs que participaba en una cercavila.

Presentació del Drac del Nona, 24 juliol 2022. Foto: hemeroteca digital, Ajuntament de Vilanova i la Geltrú.
CERVAVILA DE PRESENTACIÓN DEL DRAC DEL NONA, DOMINGO 24 DE JULIO DE 2022, EN LA QUE VARIOS DRACS RECORRIERON EL CENTRO DE VILANOVA I LA GELTRÚ. Foto: Hemeroteca Digital, Ajuntament de Vilanova i la Geltrú.

Shock al volver a casa y ver que su vivienda se había incendiado

Cuando el incendio se produjo, no había nadie en la vivienda. Inés y sus dos hijas habían salido a dar una vuelta y cuando regresaron, tres horas después, se quedaron en estado de shock al ver que su casa había sido devorada por las llamas.

En la calle, pudieron hablar con la alcaldesa de Vilanova i la Geltrú, Olga Arnau, y la concejala Blanca Albà.

El piso incendiado es una vivienda de alquiler, a la que Inés y sus dos hijas se habían mudado tan solo dos meses antes. Con anterioridad, habían vivido ocho años en otro piso de la Rambla Principal, tocando la Plaça de les Neus.

«El 24 de julio nadie había avisado a los vecinos que una cervavila con pirotecnia pasaría por nuestra calle»

«Llevamos muchos años en Vilanova i la Geltrú y sabemos cómo son este tipo de actos festivos, pero el 24 de julio nadie había avisado a los vecinos que una cervavila con pirotecnia pasaría por nuestra calle», comentan Guadalupe y Madelaine.

Aquel día, Inés y sus dos hijas pasaron la primera noche en casa de una amiga. «De repente, caímos en la realidad de que no teníamos casa. Estábamos aún en estado de shock», dice Inés.

Al día siguiente, lunes 25 de julio, comenzarían a recorrer un laberinto burocrático a través de diferentes departamentos del Ayuntamiento, un largo camino en el que aún siguen inmersas.

EL FUEGO AFECTÓ AL PRIMER PISO DE ESTE INMUEBLE.
IMÁGENES DEL INTERIOR DE LA VIVIENDA TRAS EL INCENDIO.

De un despacho a otro del Ayuntamiento

A partir del lunes 25 de julio, y en los días sucesivos, Inés y sus dos hijas se reunieron con técnicos de los Servicios Sociales del Ayuntamiento, luego con responsables del departamento de Urbanismo, más tarde con el departamento Jurídico… Y así hasta hablar con una decena de empleados del consistorio.

«Estábamos a la deriva. Han sido días muy estresantes», dice Inés. El problema, según explica, es que si bien los técnicos municipales iban tomando nota de todo y algunos de ellos incluso las ayudaron a título personal en cuestiones puntuales y fuera de su jornada laboral, el Ayuntamiento como institución no ha estado a la altura del drama que les ha tocado vivir.

«El Ayuntamiento solo nos ofreció tres noches en un hotel. Luego nos tuvimos que ir a casa de una amiga. No nos han considerado una familia en situación vulnerable»

«El Ayuntamiento solo nos ofreció tres noches en un hotel de la ciudad. Luego nos tuvimos que ir a casa de una amiga, porque al ser temporada de verano el hotel ya lo tenía todo lleno y no tenía habitaciones libres. Preguntamos al Ayuntamiento si disponían de algún piso, pero nos dijeron que no«.

«Alguien nos ofreció un piso, pero sin colchones en las camas, y además debíamos pagar alquiler, fianza y comisión a la inmobiliaria, no lo aceptamos», explica Inés.

Para Inés, es sorprendente que el Ayuntamiento «no considerase a una familia que en cuestión de minutos había perdido su casa en un incendio y todas sus pertenencias como a una familia en situación vulnerable que necesitaba una vivienda de manera urgente… Pero en cada departamento del Ayuntamiento a donde fuimos nos decían que ellos no podían hacer más«.

Sin hogar y sin respuestas de quién se hará responsable

Tres semanas después del incendio, Inés y sus hijas continúan sin tener una vivienda a la que llamar hogar, pues han ido pasando las noches en casas de amigos.

El próximo martes, por otra parte, deben retomar su actividad laboral, en un taller de confección donde las tres trabajan juntas.

Queda también en el aire la cuestión de quién se hará responsable de los daños causados por el fuego.

«Diez días después del incendio, alguien del departamento jurídico del Ayuntamiento nos mencionó que había un seguro para este tipo de cosas… Pero no nos han dicho nada más y estamos pendientes de que vengan los peritos al piso incendiado».

En conclusión, Inés y sus dos hijas creen que los técnicos municipales «se han preocupado por nosotras y han hecho todo lo que han podido hacer que estaba en su mano» sin embargo, también consideran que «el Ayuntamiento necesitaría tener mecanismos y protocolos para responder rápidamente a emergencias de este tipo. Nosotras solo somos tres personas ¿Pero y si hubieran sido más familias las afectadas?»