■ Entrevista a Eric Ventura, abogado de Vilanova i la Geltrú especializado en casos de violencia de género y violencia doméstica

Eric Ventura, abogado que ejerce en Vilanova i la Geltrú y Barcelona, es director del bufete A&V Lex Abogados. Está especializado en casos de violencia de género y violencia doméstica e imparte cursos sobre estos temas en institutos, para alumnos de la ESO. Tras publicarse esta semana los datos del Balance de Criminalidad 2023, que muestran un aumento de las denuncias por violación en Vilanova i la Geltrú, hemos acudido a este experto para analizar qué hay tras estas alarmantes cifras.
Los datos del Ministerio del Interior, “Balance de Criminalidad 2023 en España”, muestran que el año pasado hubo 14 denuncias por casos de violación en Vilanova i la Geltrú, el doble respecto a 2022. ¿Cómo valora estas cifras?
Las agresiones sexuales, en general, no solo en Vilanova i la Geltrú, han aumentado. Hay muchísimas. En todo caso, esas 14 violaciones son solo casos denunciados. Hay muchas otras agresiones que no se denuncian y no salen en las estadísticas.
¿Qué está pasando?
Hablaré de mi experiencia como abogado especialista en Derecho Penal y como miembro del turno de oficio, en especialidad de violencia de género. Y a pesar de toda la información que se facilita, siguen existiendo muchas agresiones relacionadas con la violencia de género y violencia doméstica.
¿Detectan perfiles o tipologías de casos similares?
Es complicado hablar de perfiles, y resulta un recurso fácil acudir a la inmigración o la situación social, adicciones, etc. Lo cierto es que vivimos una percepción o sentimiento, también entre menores, de una realidad sexual a la que cualquiera tiene acceso online, que no es la realidad sexual, pero que la confunden y normalizan.
Usted también imparte cursos sobre violencia de género en institutos para alumnos de ESO de 14 a 16 años. ¿Qué detectan allí?
Podemos observar que entre ellos el consumo de la pornografía actual por parte de menores normaliza conductas de agresión. Creo que el principal problema -porque nos lo estamos encontrando en menores- viene de la educación. Es decir, que los menores no consuman el tipo de sexo que les están vendiendo por internet como algo normal (sexo grupal, sexo con agresión, sexo de dominación) como un tipo de acto sexual normalizado. Porque no es real.
Entonces, ¿también se ven casos de menores acusados de violación?
Sí, hemos tenido alguno de estos casos de agresión sexual.
¿Qué otra tipología de casos se pueden encontrar?
La violencia sexual intrafamiliar, por ejemplo, vivimos un caso en Vilanova i la Geltrú de un padre a una hija, que fue continuado desde la minoría de edad de la víctima hasta casi alcanzar los 30 años, fue un caso especialmente grave. También hemos tenido agresiones entre parejas y exparejas; agresiones por la falta de consentimiento; con uso de fármacos o drogas, por la retirada de preservativos, que eso también está a la orden del día… Y muchas entre menores o contra menores, por ejemplo por tocamientos, abusos.
¿Los delitos sexuales se concentran en alguna época del año?
Suele haber un incremento de este tipo delictivo en épocas de verano, cuando la gente sale más de noche, en fiestas populares, playas, etc.
Respecto a los cursos sobre violencia de género que usted imparte en institutos para alumnos de la ESO, ¿qué reacciones encuentra entre los alumnos?
Estos cursos se imparten porque la detección precoz y la educación, según entendemos, es lo más importante. Cuando damos un curso de este tipo y les explicamos lo que se puede considerar agresión y lo que se puede considerar abuso, muchas veces los alumnos reaccionan diciendo “Ostras, pues esto me ha pasado a mí”. Por ejemplo, algunas menores reconocen que su novio le ha pedido fotos íntimas, o que no les deja ir con sus amigas, o vestir libremente, o que les mira y controla el móvil… Y el problema es que muchos menores ven estas conductas como algo normal. “Es un poco celoso, pero es porque me quiere”, pueden decir. Normalmente, impartimos estos cursos para alumnos de 14 a 16 años, pero nos hemos encontrado incluso en situaciones de agresión con 12 años.
